En 1974, unos investigadores diseñaron un experimento para comprobar la efectividad de la memoria, y si ésta puede ser manipulable. 45 personas vieron una película acerca de un accidente de tráfico. A 9 de esas personas se les pidió luego que estimaran a qué velocidad iban los vehículos cuando chocaron. Se les preguntó lo mismo a los otros 4 grupos pero la palabra «choque» fue reemplazada por palabras diferentes como colisión, impacto, encontronazo y golpe.
Para los que respondieron a la palabra choque, iban 30km más rápido que aquellos a los que se les dijo la palabra encontronazo. Una semana más tarde, se les preguntó a los participantes acerca del cristal roto en el accidente, y aquellos que tuvieron palabras más fuertes recordaron un cristal roto en el accidente… cuando en realidad no había habido ninguno.
Parece que algo tan preciso como una palabra puede manipular la percepción de un hecho y su recuerdo posterior. Recordad, tan importantes es lo que se dice como el cómo se dice.